Bueno ultimamente tengo muchas cosas: trabajo, una monografia de mi hermana que tal parece me fue asignada a mi, mi investigacion sobre el tango en el Buenos Aires de los años `20-`30 ( tengo que agradecer a Federico Balducci, por ser mi apoyo y complice en este proyecto), en fin muchas cosas.
Asi que lo que me he dedicado es ha hacer proyectos simples. son escritos inventados o que simplemente narran un instante o unas horas, no es un cuento, no es nada solo practica narrativa. La intesion es es practicar las tecnicas narrativas para mantener interesado al lector independientemente lo que diga es importante o no. Mejor dicho, no es lo que digo sino como lo digo. Aqui esta mi primer escrito.
-Tienes puesto el cinturón de seguridad?
Me preguntó un tanto distraída mientras encendía el cinturón de
seguridad. Yo acababa de ponérmelo, pero aproveché su pregunta para
cerciorarme de que nuestros pasajeros traseros estuviesen bien amarrados a
su asiento.
Los miré y sonreída les guiñé el ojo al notar de que los dos
angelitos estaban debidamente acomodados. Así que, convencida que todos
estábamos listos me relajé a la de vez de que buscaba con los ojos donde
estaban localizados los cds.
Dos misiles procedentes de lados contrarios se dirigen en busca del
mismo "target". ¡Los Cds, la música, el gran botín de guerra! Dos cds
diferentes salieron disparados tratando de llegar a la meta deseada. Pero
unas voces más potentes gritaron: "¡Lola!" Los dos cds que se preparaban
para luchar por el trono musical fueron sometidos a obediencia ante tal
petición.
Mientras partíamos a favor de Luquillo comenzamos la travesía entre
inocentes voces alegres y que intentan seguir la canción sin conocerla a la
perfección y definitivamente en total ignorancia de su significado, lo que
presagiaba la algarabía de un divertido viaje a algo no tan divertido, o
mejor dicho NADA divertido.
El lugar en donde mi amiga vive acompañada de sus dos hijos en una
apacible residencia terrera es un lugar de procedencia humilde, en lo
absoluto lujoso. Un lugar sencillo en donde puedes encontrar de todo, desde
el personaje más pintoresco parecido a una caricatura de esas que se dibujan
por "par de pesos" en los parques de atracciones y por las que los turistas
mueren, hasta el más común de los seres sin trascendencia.
Hay que tener mucho cuidado al salir del barrio en carro, no se puede
ir a grandes velocidades puesto que el queso suizo que utilizan para
pavimentar la calle es el de peor calidad. Pero lo más curioso del asunto es
que la casa de Glenda es recinto de descanso, al menos así me siento cuando
paso algunos días allá, con su familia y amigos. Cuando entras en su
residencia sientes como el tiempo corre de otra manera, ni para adelante,
ni para atrás, ni tampoco se queda estático, es simplemente otra manera.
Allí, en ese recinto de muñecas de porcelana, es inevitable relajarse y
reírse un poco.
De todas maneras, ya íbamos en camino hacia Luquillo, mientras
sonaba "Lola" una y otra vez, mientras los chicos disfrutaban de un ritmo.
Poco a poco, entre cambio de música, conversaciones, bromas, muecas, la
carretera despejada, algunos peajes el Camry verde pasó de ser automóvil, un
vehículo de transportación, a una especie de cápsula móvil, un pequeño
mundito dentro de otro más grande y mucho menos acogedor y mágico. Y de ese
modo continuamos en búsqueda de mi carro.
El cd player tocó la música de Tiziano Ferro, el track numero dos:
"perverso". A mi amiga le encanta, a mi también y tal pareció que a los
chicos también pues bailaban moviendo sus brazos al comas de la música.
Surgió la broma..
- Tiziano Ferro tiene la boca más sexy del planeta. Dije yo con voz
convencida, que más que expresar una opinión parecía un dato que compartía
para conocimiento de los demás. De ahí partió la guerra de la nada.
Estupidez a estupidez, de esas que se pelean cuando se bromea entre amigos,
y mientras la música cambiaba, "tardes negras", "del baño al aeropuerto".
Pero al llegar "no me lo puedo explicar" mi stamina bajo gradualmente hasta
quedar a mínimos. Si, lo admito alguna vez te pienso pero no me tocas
más. "Solo que pensaba lo inútil que es desvariar y creer que estoy bien
cuando es invierno pero tu no me das tu amor constante no me abrazas y
repites que soy grande me
recuerdas que revivo en muchas cosas..."
Como las cosas pueden llegar muy dentro sin que uno se de cuenta. Glenda
sabe como las cosas me afectan y decidió cambiarla. Pero lamentablemente a
la hora del cambio su sucesora tampoco no fue la más adecuada. "Aprendiz"
de Alejandro Sanz, menuda elección. "Nunca pensé que te vería remendando mis
heridas con jirones de tu piel". Así que los ánimos fueron poco a poco
bajando. Los chicos se durmieron, y como a poco la contaminación, el bióxido
de carbono y lo peor de todo, los ánimos fueron desintegrando aquello que
parecía impenetrable.
Pronto cada cual se ajusto a su ventana. Glenda a conducir aunque se que
realmente en su cabeza se había ajustado el piloto automático y su mente
divagaba por recuerdos y esperanzas casi marchitas por la espera y la
desilusión. Yo giré mi cabeza al lado contrario dando la espalda
casi a 120 grados de mi amiga, dedicándome a mirar por la ventana la paleta
de color de distintos tonos de verde que rodea la autopista de Humacao.
Pensando en mil cosas a la vez, y por pensar en mil cosas a la vez realmente
no se piensa en ninguna completamente, pasó por mi memoria muchas escenas de
las conversaciones que tuve con Juan luego de que cada cual tuviera que
tomar su camino, uno por elección y el otro porque se cansó de esperar en la
intersección de sus vidas el regreso que nunca ocurrió.
Los chicos despertaron, como niños pequeños al fin las canciones románticas
les provocan una reacción nauseabunda, solicitaron a gritos que "lola"
volviese a sonar en la radio, y así fue. "yo voy por mi camino, tu tienes tu
destino, mi vi`a va pa`lante si estas o no conmigo..." Nuevamente "lola",
"Lola", "LoLa", "lOlA" como si fuera
pajaritos de esos que aparecen en los muñequitos cuando le golpean la cabeza
a alguien. "No me llames Doloreeeeeesssss"
A pesar de que las condiciones que primero se prestaron para una
atmósfera festiva, ahora no parecían tener ningun efecto al menos en los
pasajeros de al frente. Cada cual enserada en su pequeña cápsula de
pensamientos deformados.
Miraba cada pedazo de paisaje que se me presentaba justo delante de
los ojos, el suelo pavimentado color negro, las valla de seguridad color
gris blanquecino, las franjas blancas que parecen competir con nosotros por
llegar a una meta imaginaria, se ven graciosas y libres según el movimiento
de 60 millas por hora de nuestro vehículo, todos estos detalles componen un
camino que interminable, sin comienzo ni final que nos acompañará hasta que
nosotros queramos. El Sol se ha dado cuenta de que solo le faltan algunas 4
horas laborables, y feliz de ponchar el fin de su jornada se dedica a
trabajar en los detalles dando distintas pinceladas de luces anaranjadas,
amarillas, cremas, azules, blancos y rojos creando la perfecta iluminación
para una sesión de fotos. Al menos, eso pensé cuando miraba las pocas casas
que se veían dibujadas en la distancia.
De buenas a primeras siento que el viento que antes tenía las
puertas cerradas a nuestro mundo corre desembocado, el pelo que de por si no
lo tenía bien peinado comienza a comportarse voluntariosamente, golpeando
con su látigo de fuego mi piel. No le doy mucha importancia, saco la mano
para poder sentir como él, con un juego feroz, empuja mi brazo hacia atrás
mientras descontrola la conducta de mi pelo y mi ropa, que de por si nunca
se ajusta a la perfección a mis deseos.
Miré a Glenda y me pregunté a mi misma en que pensaba. Ella tenía
este único ristus meditativo que me provocaba mucha curiosidad. Supongo que
ella leyó mi interés en el rostro, comenzó a hablar de su tema favorito:
Gus. Gus, Gustavo, un hombre que no merece ni que escuche en los labios
húmedos y carnosos de mi amiga, quien inevitablemente lo pronuncia con voz
melancólica, una voz entre la alegría, la frustración y la tristeza, un tono
que solo se entiende cuando has escuchado esa historia patética de
seducción, engaño y amor marchitado. Lo pronuncia sintiendo cada letra como
si fuera la ultima vez que acaricia la vibración producida por el sonido que
nace en lo más profundo de su pecho, que viajó placidamente desde su memoria
hasta su diagrama y lo envía como telegrama a sus labios.
Yo es que la entiendo, pero a la vez no la entiendo. Una mujer muy
guapa que ha sufrido la vil traición de saber que el amor de su vida se casa
con otra siendo aun su novio. No se como todavía tiene la capacidad de
pronunciar el nombre de su verdugo con la inocencia y el amor que los niños
guardan por sus padres sin importar si les hacen bien o mal.
Me contó lo que pensaba, miles de ideas que en teoría suenan
hermosas que pero no tienes más destino que proveer un minuto de fantasía a
su vida. Creo que por eso nos entendemos tan bien. Las dos somos dos niñas
que recogemos flores con los ojos cerrados en un rosal salvaje. Dos ilusas
que vivimos a base de sueños, y fantasías que solo caben en nuestro mundo
ideal.
"... enamorá de to' el aire que tiene el paseo de aquí hasta tu
casa. Con lo bien que se esta tumbå en la terraza...". Suena el track numero
7 de un cd que solo esta destinado a que se escuche una canción. Perdí el
contacto con la realidad al escuchar esa frase. Por instinto pulsé el botón
para rebobinar la canción. Esta vez subí el volumen "enamorá de to' el aire
que tiene el paseo de aquí hasta tu casa." Perdí noción del tiempo, la
imagen de un recuerdo pedido despertó de su hibernación para desfilar con
gracia frente a mi. Maleta en mano, ropa de invierno en la otra trato de
tranquilizarme antes de comenzar un largo viaje de 8 horas que conduce a la
ciudad de mis sueños Madrid. El Madrid de mis amores y mis más frustrantes
sentimientos. El viaje desfiló por mi memoria sin perder detalle mucho más
rápido que las líneas divisorias en la brea. Los libros en la mano, la
comida asquerosa de los aviones, la copa de vino tinto que el motivo de mi
viaje una que me enseño a tomar y que en aquel momento lo usé para calmar
los nervios causados por la combinación del miedo a estar encerrada por
tantas horas y la ansiedad de bajarme en el aeropuerto de Barajas y llegar a
la casa que pertenece a la persona en que más confié, y que ahora su
recuerdo me apuñala en el costado para que la herida jamás deje de manchar
el traje blanco de mis sentimientos e intenciones para él.
Es viaje que atraviesa el océano hasta llegar a una de las ciudades
mágicas del mundo. Que tiene la capacidad de someterme al agradable sopor de
su ambiente, de su gente, de su música, de todo lo que compone la palabra
MADRID. Que no es un Madrid, sino muchos Madriles, cada cual con un encanto
individual que te obliga a desear jamás partir y que cuando partes siempre
suenas con bajarte en Atocha y escuchar la grabación del metro decir -
Próxima parada Recoletos. Y bajarte y caminar con calma, como si el tiempo
estuviera a tu merced, mirando todo, respirando ese aire contaminado por los
coches que en primavera parece muy agradable, hasta llegar al Museo
Arqueológico. Pasar el día allí o caminando con calma hasta llegar a Sol, un
camino muy largo pero que la magia de la ciudad te transporta sin molestia
alguna, solo hasta que llegas a algún lugar en donde sentarse, es allí que
te das cuenta que los pies te pelean por el abuso. Quedarse en Madrid
para siempre, como dice la canción de Sabina "yo me bajo en Atocha, yo me
quedo en Madrid". Todos estos sentimientos se proyectan solo por escuchar:
"enamorá de to' el aire que tiene el paseo de aquí hasta tu casa".
Al darme cuenta de todas las cosas que pasaron por mi cabeza y de la
inevitable nostalgia que se avecinaba. Busqué cualquier tema de
conversación:
- ¿Crees que fue un accidente realmente la razón por la que
nunca llegó? Osea que no vaya a ser mentiras, parece ser una historia
demasiado montada.
La observaba detenidamente rogándole con la mirada que me dijera que
si, que no me quitara la poca ilusión que me quedaba de que no me hubiese
dejado plantada. Detuvo el carro y me miró con ojos que me decían "otra vez
con lo mismo".
Yo esperaba que me dijera lo que yo deseaba escuchar, por un
instante tuve miedo de que un balde de agua fría se abalanzara sobre mis
hombros cuando ella tardo en contestar.
- Tienes un revolú en esa cabezaaaaaaaa, dijo sin pena.
Primero, me hablas de Juan y luego me preguntas algo que no se de alguien
que no conozco. Vamos a ver, que se yo, puede ser que sea cierto. ¿por qué
no va a ser verdad?
Me quedé mirándola con la misma expresión de nada que me da la una
pereza insólita, que me da cada vez que deseo algo que es imposible.
- Bueno. Mely dile al guardia que nos abra el portón de
entrada.
No fue hasta ese instante que me di cuenta de que habíamos llegado.
Con esfuerzo dice al "intercome" que me comunica con la caseta
blanca de techo verde en dónde el guardia de seguridad duerme el sueño de
los justos en lo que se gana su sueldo
-Residente de la 67. Melissa Bird
Pertenece a una de mis galerias: Narraciones por narrar
-
Mood:
Humiliated -
Listening to: Tiziano Ferro, Astor Piazzola
-
Reading: El Cantor de tango, cuentos de Borges,
-
Watching: poco tiempo, monografia de cristy me toco
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